martes, 15 de noviembre de 2011

RSC, dónde está la Responsabilidad Social Corporativa de los técnicos...

La RSC o responsabilidad social corporativa en las empresas es un término que se ha puesto muy de moda en la búsqueda de diferenciación en un mercado muy competitivo. Más que un término puede ser la forma de poner en algún sitio lo bueno que soy  porque te digo cuál es mi compromiso, cuál es mí código ético, mi compromiso con las personas que trabajan en mi empresa, con el medio ambiente, con mis clientes, etc....

 
Cuándo un ciudadano se acerca a un técnico, bien sea Arquitecto, Arquitecto Técnico, Ingeniero o Ingeniero Técnico, para consultar o realizar cualquier gestión, parece que se va con una impresión desconfiada. Igual el problema de España, como una vez me dijeron en una clase de Estructuras de Hormigón Armado de la facultad, es que todo el mundo sabe de fútbol y de construcción. No es el caso.
Estos días me he enterado de un caso que dinamita el buen hacer de muchos compañeros en su vida laboral. Un ciudadano encarga a un técnico la realización de una segregación de una parcela. El técnico en cuestión le dice, como no, son 1.000 €. El cliente le paga el encargo y recibe su documentación. El ciudadano va al ayuntamiento con toda ingenuidad a formalizar el trámite. Todo va bien, hasta que pasadas unas semanas le indican al ciudadano en el ayuntamiento que el trámite no se puede hacer porque, primero, el informe no está como quiere el ayuntamiento (hoy no hablaré de este personaje), y segundo lo que quería hacer el cliente no es posible, hace falta hacer otra serie de documentos técnicos. Este ciudadano muy ingenuo, va al técnico y le traslada lo indicado en el ayuntamiento, y claro, vemos la gallina de los huevos de oro. A pedirle más dinero al pobre ciudadano....
Yo me pregunto, dónde está la profesionalidad de ese técnico para asegurarse o asesorarse de qué es lo que tiene que hacer; cuándo le explicó al cliente la verdad; acaso sabía que lo qué estaba haciendo no cumplía la normativa municipal....
La realidad es la siguiente, vamos a un notario y le pagamos lo que haga falta sin rechistar, vamos a un abogado, más de lo mismo,y del médico ni hablamos. 
Yo entiendo que la situación actual es muy complicada para todos, pero ya va siendo hora de qué seamos más profesionales con nuestros clientes, qué expliquemos a los ciudadanos en el idioma que haga falta todo proceso que quiera llevar para que no lleve a desengaños y qué nos quitemos esas etiquetas que hemos heredado del boom de la construcción para cimentar el status que todos queremos, reconociéndose nuestra labor en la sociedad como se merece.

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